En el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo
(más…)El agua abre su curso al paso del bongo, nos movemos lentamente y vamos dejando una estela en medio de la ciénaga de aguas densas y sedimentadas, el sol es inclemente y el reflejo de luz satura nuestras retinas hasta el cansancio, el silencio solo se rompe por el roce de la palanca del boga, que nos lleva lentamente al corazón del santuario.
