La Hacienda Florida de San Pedro Alejandrino es un suelo enriquecido por las más grandes expresiones de la historia, el arte y la naturaleza. Este espacio destila la esencia del fervor patriótico y bolivariano que su historia atesora, todo en armonía con la nobleza del arte que en sus recintos se aprecia.

Santa Marta, el Caribe y Colombia cuenta con un sacro lugar, donde exhaló su último suspiro el más grande de los hijos de América, nuestro Libertador Simón Bolívar.

Ubicada a escasos 5 km del centro de Santa Marta y al pie de las estribaciones de la Sierra Nevada, al llegar a esta histórica hacienda, nos recibe la exuberancia de unos jardines, donde el verdor encanta a sus visitantes.

La Quinta de San Pedro Alejandrino fue fundada el 2 de febrero de 1608 por el sacerdote Francisco de Godoy y Cortesía con el nombre de “La Florida San Pedro Alejandrino” debido a su devoción al santo.

Con el transcurrir del tiempo y la historia, la hacienda cambió 15 veces de propietarios, resaltando a la familia de Mier como los propietarios mas notables en la historia. El 9 de enero de 1808 Don Manuel Faustino de Mier y Theran compró la hacienda, pero meses más tarde se declararía en quiebra, y la hacienda le sería confiscada para poder saldar la deuda de 14.150 pesos que tenia con sus acreedores.

Meses mas tarde, en ese mismo año (1808), Don Joaquin de Mier y Benitez, hijo de Manuel Julián de Mier, inicio un proceso ante el tribunal de la ciudad para recuperar la hacienda de su padre; el tribunal entonces ordenó un avalúo de la hacienda ese mismo año, determinando que la hacienda tendría un valor superior a los 19.000 pesos oro. Así pues, Don Joaquín de Mier comprometió la producción de toda la hacienda durante 1809 para poder pagar la deuda, por ello intensificó los cultivos de caña de azúcar para la producción de la panela, la miel, y el ron de caña.

Aunque toda la producción de 1809 no logró saldar las deudas, accedió a nuevos créditos incluso hipotecando la hacienda, para lograr salvarla. Acción que logró, y por ello pudo ser propiedad de la familia de Mier por mas de 80 años.

Al fallecer Don Joaquín de Mier en 1861, heredó la hacienda su hijo Manuel Julián de Mier, quien posteriormente el 2 de febrero de 1891 la vende al Departamento del Magdalena, siendo gobernador el Doctor Ramón Goenaga. De manera acertada y agradecida, se compraron 22 hectáreas de la hacienda por la suma de $24.000 pesos oro, con el ánimo de conservarla. Años más tarde, en 1959 esta hacienda es declarada Monumento Nacional Histórico (Ley 163 de 1959).

Al iniciar el recorrido por la antigua hacienda encontramos un puente colonial de la época, por donde pasó El Libertador un 6 de diciembre de 1830. De manera imponente apreciamos distintas edificaciones de color amarillo ocre, integradas por la Casa Quinta y el sector laboral, que en su época hace más de 200 años tenía como principal actividad económica la producción y comercialización de la panela, la miel y el ron.

Alrededor de la Casa Quinta observamos imponentes árboles centenarios, testigos silenciosos de una gloriosa historia: un samán, una ceiba y dos tamarindos, estos últimos los  más mencionados por la tradición histórica; estos árboles, acompañados de una variada flora y fauna presentes en la hacienda, constituyen la colección viva del Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, que se extiende sobre la totalidad de su área, con especies de plantas pertenecientes al bosque seco tropical de nuestra región Caribe.

En la parte central del jardín hay una escultura pedestre de El Libertador tallada en mármol de Carrara en Italia por el escultor genovés Montarsolo Vittorio y regalo del Departamento del Magdalena, instalada el 2 de febrero de 1891. La obra pertenece al estilo neoclásico, y su temática estaba ligada a los procesos de luchas políticas y libertadoras como evento, referencia o testimonio de la época.

Las fuertes brisas de enero de 2017 ocasionaron que el viernes 13 de ese mes la caída de una rama del centenario Samán (Samanea saman), tumbara la escultura pedestre, cuya restauración estuvo a cargo del Maestro de origen samario Adaulfo Mendivil Manjarrés, quien durante cinco etapas cumplió todo el proceso de reparación iniciada en mayo de ese año hasta el 24 de enero del 2018, donde nuevamente fue ubicada la escultura; finalmente en acto especial ese año el 24 de julio fecha del Natalicio de El Libertador, fue develada ante el público.

CASA PRINCIPAL

Las construcciones antiguas de la Quinta de San Pedro Alejandrino se encuentran pintadas de color amarillo ocre, entre ellas sobresale la Casa Principalconsiderada como el sitio más importante de esta hacienda, pues en una de sus alcobas exhalo su último suspiro El Libertador Simón Bolívar.

La casa principal tiene las siguientes dependencias; 

Capilla u Oratorio: En este lugar encontramos la imagen de San Pedro Alejandrino, fue traída de Cádiz (España) por el fundador de la hacienda Francisco de Godoy. También reposan en este oratorio los restos del médico que asistió al Libertador en sus últimos días, el francés Alejandro Próspero Reverend, quien nació en Falaise (Francia) en 1796. En el año de 1824 llegó a Santa Marta y fue nombrado Vicecónsul, murió en esta ciudad en 1881. Escribió el libro titulado: “La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar”, donde narra en 33 boletines detalles de la corta estancia de El Libertador en Santa Marta, la atenciones de que fue objeto y las conversaciones sostenidas con el general en sus últimos y memorables días de vida.

En la Sala Principal de la Casa Quinta se exponen algunas obras relevantes: un óleo del Libertador, en el cual vemos la apariencia de Simón Bolívar para el año de 1812, esta obra es del artista español Ignacio Elizaran Txapartegi hecha para el año 1997; también hay un carboncillo de Don Joaquín de Mier. De igual forma se conserva un óleo, copia de la acuarela del español Edward Mark; artista que en 1843 plasmó el ambiente campestre que tenía la hacienda, la obra original reposa en la colección del Banco de la República de Colombia. También se conserva un óleo del artista colombiano Simón Celis, quien presenta al Libertador con un carácter fuerte, en posición erguida dotado de una marcada elegancia; este efecto es percibido a través del vestuario, el cual tiene un color negro que connota poderío, contrastando a su vez con el color blanco del pantalón y de los guantes; a ello se suman las aplicaciones en dorado que lleva la casaca del Libertador, demostrando un Bolívar dotado de autoridad.

La Alcoba es el sagrado recinto donde murió el Padre de la Patria Simón Bolívar, el 17 de diciembre de 1830 a la 1:00 p.m. acorde con el registro del médico. En la actualidad se conserva el reloj detenido a las 1h. 3’ 55’’ de la tarde por el general Mariano Montilla, acción simbólica que marcó la muerte del Libertador; una réplica de la cama donde reposó el Libertador, y una réplica del sillón de terciopelo rojo que usaría para dictar su testamento y última proclama 7 días antes de fallecer.

Hay una puerta lateral en la alcoba principal que nos conduce al Cuarto de Baño, en este lugar se conserva un mueble y en este un aguamanil y una jarra, en la parte baja las tazas sanitarias (una de ellas un bidé) y una tina de mármol blanco italiano. El Médico Alejandro Prospero Reverend expresa en sus memorias que el Libertador recibió en este lugar un baño emoliente y tibio para su mejoría, los primeros días de su permanencia en la hacienda.

Contiguo al cuarto de baño se encuentra la Sala Bolivariana, funcionó en esta dependencia la oficina de Don Joaquín de Mier, desde este espacio coordinaba las actividades de producción del ingenio que existió antiguamente en San Pedro Alejandrino. En esta sala encontramos objetos que pertenecieron al Libertador Simón Bolívar y recuerdos de su vida.

Se conserva una escultura yacente, que representa el momento en que fue velado el cuerpo del Libertador, tallada en mármol por el artista José Luís Rosero; la obra está basada en la mascarilla que le tomó el Dr. Reverend al Libertador cuando su cuerpo estuvo en cámara ardiente.

De igual forma se conservan dos pinturas de los padres de Simón Bolívar, María Concepción Palacios y Juan Vicente Bolívar. Donaciones de la Flota Mercante Grancolombiana.

Una fotografía de una obra que muestra el matrimonio de Simón Bolívar con María Teresa Rodríguez del Toro ceremonia celebrada en Madrid, España el 26 de mayo de 1802. La obra original realizada por el reconocido artista Tito Salas, reposa en la casa natal del Libertador.

Y una reproducción del árbol genealógico de la familia de Simón Bolívar.

Dentro de la urna de cristal se puede observar un bicornio que perteneció al Libertador y un rizo del cabello de Bolívar que fue cortado una hora, cuarenta minutos después de su muerte por Francisco Miranda (edecán de Santa Marta).

En la Biblioteca se conservan muebles de la época, algunos contienen grandes obras clásicas del siglo XVII, como El Emilio y el Contrato Social de Juan Jacobo Russeau, la Historia General de las Indias de Francisco López de Gomara y La Biblia. En este lugar se exhibe sobre la mesa de centro el pasaporte del médico Alejandro Prospero Reverend, documento utilizado para ingresar al país en el año de 1824.

La biblioteca tiene una puerta que nos conduce a la Sala de Fumar, acondicionada como sala para fumadores a la llegada del Libertador, pues el prócer no podía inhalar fuertes olores debido a su delicado estado de salud. Se conserva además en la sala de fumar una licorera que perteneció a Don Joaquín de Mier.

En el Comedor, cuatro sillas cuyos fondos son tejidos en palma de iraca y parte de la vajilla en porcelana de sevres que perteneció a la familia De Mier.

En la Cocina se observa un horno de la época, las ollas en hierro fundido, un pilón y un mortero, elementos que utilizaban para moler las especies. Por alimentos el Medico Alejandro Prospero Reverend le suministraba al Libertador las masas de sagú con vino, pollo y caldo.

La Repostería; era el lugar donde se elaboraban panes y postres, se conservan el tinajero donde se
depositaba el agua para el consumo, está compuesto por dos filtros y dos tinajas en barro. En este espacio le fue practicada la necropsia al Libertador, por el doctor Alejandro Próspero Reverend horas después del fallecimiento del General.

En la caballeriza se encuentra el coche en que fue conducido el Libertador, el 6 de diciembre de 1830 por la tarde, desde la antigua Casa de la Aduana hasta la Quinta San Pedro Alejandrino.

SALAS TEMÁTICAS

En el corredor oriental de la Casa Principal están las alcobas de huéspedes, que hoy día funcionan como salas temáticas así:

Sala del Centenario, en esta habitación se encuentran objetos utilizados el 17 de diciembre de 1930 fecha en que se conmemoró el Primer Centenario de la muerte de Bolívar. Se conservan monedas de la época y cofres que contienen tierra de lugares donde estuvo el Libertador, fotografías, instrumentos musicales, un uniforme, medallas y una libreta militar; objetos de los miembros de la Guardia del Centenario de la muerte del Libertador; que estuvo integrada por un grupo de jóvenes pertenecientes a las familias más prestantes de la ciudad de Santa Marta, que voluntariamente se reunieron y recibieron una preparación militar por parte del coronel Antonio Tamayo, para rendir honores a Bolívar en el primer centenario de su muerte. La ceremonia fue presidida por el Dr. Enrique Olaya Herrera, Presidente de la República de Colombia.

Sala de la independencia, en esta sala se exponen pinturas al óleo y objetos relacionados con el periodo de Independencia.

VIEJO INGENIO

La Bagacera era el espacio destinado a almacenar el bagazo, es decir, los residuos de la caña una vez extraído su jugo en el trapiche. Este subproducto, lejos de ser un simple desecho, tenía múltiples usos dentro del ingenio: se empleaba como combustible para alimentar las calderas, como material de relleno o incluso como abono para los cultivos. Su acumulación era constante, por lo que se requería una estructura amplia, ventilada y estratégicamente ubicada cerca del área de molienda.

Este espacio no solo era funcional, sino que también formaba parte del circuito productivo integral de la hacienda, reflejando una lógica de aprovechamiento total de los recursos. En la actualidad, La Bagacera se conserva como testimonio del carácter autosuficiente y eficiente de los antiguos ingenios azucareros, y representa una oportunidad para reflexionar sobre prácticas sostenibles que hoy siguen siendo relevantes.

El Trapiche es una de las estructuras más representativas del antiguo ingenio de la hacienda, distinguida por sus muros gruesos de contención y su característico techo en forma cónica. En su interior se trituraba la caña de azúcar cultivada en los campos de San Pedro Alejandrino, mediante un sistema de molienda que extraía el jugo necesario para la elaboración de productos como la miel, el ron y la panela. Esta edificación, robusta y funcional, refleja la ingeniería y el esfuerzo humano que sostenían la producción agroindustrial de la época.

En la parte posterior del edificio se encuentran los hornos, un área esencial donde el jugo de caña se cocinaba en calderas de gran tamaño, vigilando cuidadosamente el punto exacto de cocción que transformaba el líquido en miel espesa, y finalmente en panela sólida. Este proceso, que combinaba técnica, experiencia y resistencia al calor, era clave en el funcionamiento del ingenio. Hoy, visitar El Trapiche permite comprender la dimensión productiva de la hacienda y valorar el legado del trabajo que dio forma a la historia económica de la región.

La Destilería era el lugar donde el ingenio alcanzaba uno de sus procesos más sofisticados: la transformación de la miel de caña en ron. Unos pasos más allá del trapiche, esta estructura albergaba grandes calderas y alambiques de cobre, que permitían llevar a cabo el proceso de destilación.

Un alambique es una máquina antigua que sirve para separar el alcohol de otros líquidos, como la miel de caña. Funciona de la siguiente forma: primero se pone la miel en una olla grande (llamada caldera) y se calienta mucho, hasta que empieza a salir vapor. Ese vapor, que tiene el alcohol, sube por un tubo largo y curvo. Luego, ese vapor pasa por un tubo frío, en forma de espiral, que lo enfría poco a poco. Al enfriarse, el vapor se convierte otra vez en líquido, ¡y ese líquido es el ron! Así, el alambique transforma la miel cocida en una bebida que antes era muy apreciada y que se exportaba por mar a otros lugares. Es como una mezcla de ciencia, fuego y paciencia para lograr algo completamente nuevo.

El ron producido aquí era envasado y transportado por la flotilla de barcos de Don Joaquín de Mier, llegando a distintos puertos del continente. La destilería era un espacio de precisión técnica y manejo delicado, donde el conocimiento empírico y la experiencia eran fundamentales.

El Sótano del antiguo ingenio cumplía una función fundamental en la producción del ron: era el espacio donde se almacenaban cuidadosamente los barriles para su añejamiento. Gracias a las condiciones de temperatura y humedad controladas que ofrecía este lugar subterráneo, el ron podía madurar lentamente, desarrollando sus sabores y aromas característicos. Este proceso de reposo era clave para lograr la calidad que hizo famoso el licor producido en la hacienda, y refleja la dedicación y el saber hacer que acompañaban cada etapa de la producción. Visitar el sótano es adentrarse en el corazón de la tradición artesanal y entender la paciencia detrás de cada gota.

PLAZA DE BANDERAS Y ALTAR DE LA PATRIA

El conjunto de edificaciones modernas en San Pedro Alejandrino se caracterizan por estar pintadas de color blanco para ser diferenciadas de las edificaciones antiguas.

Hacen parte del conjunto de edificaciones modernas el Altar de la Patria, monumento construido a la memoria de Bolívar al cumplirse el Primer Centenario de su muerte, en el año de 1930.  Siendo en ese entonces Presidente de la República el Doctor Enrique Olaya Herrera. Se contrató al Arquitecto Colombo-Cubano Manuel Carrerá para que dirigiera la construcción de la edificación de estilo republicano que encierra al monumento; los planos fueron diseñados por el arquitecto Gustavo Santos Caballero.  A su vez se solicitó a los escultores Augusto Rossi y Hermenegildo Luppi hacer las esculturas en mármol de Carrrara que fueron colocadas en la parte interior del monumento.  La obra fue inaugurada en 1942 siendo Presidente de la República el Doctor Eduardo Santos.

Sobre la puerta principal hay un alto relieve en mármol de Carrara hecho por Pedro Ricci, escultor italiano; es una copia en mármol del óleo que pintó Pedro Quijano y que representa el cuerpo del Libertador en cámara ardiente en Santa Marta, rodeando el cadáver se pueden ver los personajes que estuvieron presente a la hora de su muerte, entre los que se destacan: Alejandro Prospero Reverend (Médico del Libertador), Joaquín de Mier (Propietario de San Pedro Alejandrino), Fernando Bolívar (Sobrino del Libertador), José Laurencio Silva, José de la Cruz Paredes, Mariano Montilla (Generales Venezolanos), Wilson Belford Hinton (Edecán del Libertador), José Palacios (Mayordomo del Libertador), entre otros.

La siguiente es la descripción del monumento:
La escultura sedente al centro en primer plano; representa la República Victoriosa de Colombia, pisa el yugo de la tiranía española; sostiene en la mano derecha el libro de la Constitución Colombiana, en la mano izquierda un haz de espigas que representan la unión de los hombres que luchan contra la tiranía simbolizando que “la unión hace la fuerza”. Detrás de esta figura hay una puerta que simboliza a Colombia como la entrada del continente suramericano, y sobre ella se encuentra ubicado un Crismón Griego (Ji sobre Ro). El Crismón más usualmente admitido es la representación del monograma de Cristo XP. Consiste en las letras griegas Χ (ji) y Ρ (ro), abreviatura de XP(ΙΣΤΟΣ), Cristo, sobrepuestas. El cristograma empezó a aparecer en las monedas romanas después del Edicto de Milán (313) con el que Constantino establecía la libertad de culto para los cristianos.

Al lado izquierdo de la figura de Colombia y en posición de pie se encuentra la Diosa de la Libertad, su mano derecha está en actitud enérgica sobre una pira en la cual arde el fuego sagrado de la Libertad. 

A la derecha se encuentra la Diosa de la Prosperidad, en sus manos sostiene un escudo griego símbolo de protección de las riquezas de nuestra patria, representada por unas monedas de oro; detrás de esta diosa hay un león humillado simbolizando la fuerza bruta y representa el poder ambicioso de los gobiernos de imposición, vencidos por la sabiduría y riqueza de la diosa.

En la parte superior izquierda está la figura sedente del Ángel del Progreso, sostiene en su mano derecha un antiguo arado símbolo del trabajo y junto a él una cornucopia llena de frutas que simbolizan la abundancia.

Del otro lado se halla la figura sedente del Ángel de la Paz, que pisa un cañón, y sostiene la espada en actitud de reposo, tiene la mirada hacia el cielo para dar gracias por el cese de las acciones bélicas.

En la cúspide del monumento está El Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria, vestido con su uniforme, su espada y su imponente capa.

Ademas del Altar de La Patria, se encuentra al frente de esta la Plaza de Banderas, que fue construida en 1980 para conmemorar los ciento cincuenta años de la muerte del Libertador, aquí son izadas las banderas de los países que participaron de tal conmemoración, algunos americanos, europeos y hasta asiáticos (Japón), se rinde así tributo de respeto, admiración y agradecimiento a la memoria del Libertador.

Última actualización: 29 de abril de 2026.

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