 |
POST MUNDO
20 de julio de 1969. La retransmisión por televisión del alunizaje de la nave tripulada Apolo 11 en el Mar de la Tranquilidad permitió que la humanidad avistara la totalidad de su certeza en esa esfera azul flotando en el espacio sidéreo, donde la ley gravitacional no ataba más sus pasos.
De entonces acá los adelantos tecnológicos copan la vida, atrapándola en la inmediatez desmesurada de las comunicaciones. Los satélites gravitan (pudiéramos decir) al alcance de la mano, pues son dispositivos cotidianos que nos convierten en virtuales astronautas en órbita.
Ejemplo de ello son las fotos captadas con su i-phone por Lorenza Panero, que luego ella ha manipulado en su ordenador, envolviendo en el proceso creativo un comentario al momento que vivimos. La superficie impresa (paisaje digital) es la resultante tras varias capas de información electrónica, denotando la densidad mediática hiperimpuesta a la naturaleza.
La artista antepone al conjunto de telones colgados una estela fraccionada en placas de acrílico que, exentas, trazan el mapa traslúcido del curso del río Amazonas, tensando desde lo primigenio un hilo de reflexión y tácita advertencia: el agua… la biosfera… nuestra finitud… lo sagrado.
Alcides Figueroa
|
|