Como es habitual en todas las ocasiones, Margarita Gutiérrez ha estado consagrada en los últimos meses a preparar esta exposición “Lugar de Elección” en el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo de la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta.
A lo largo de su carrera profesional de más de treinta años, la artista ha realizado numerosas muestras individuales y a partir de 1990 estas se han llevado a cabo, con escasas variantes, cada dos años. Nueve en total, desde la exhibición “Recuerdos” en la Galería Diners, hasta “Fenecimiento y Naturaleza” de 2007 en la Galería Deimos Arte.
La producción de Margarita Gutiérrez se puede organizar en dos etapas. La primera de 1976 a 1983 y la segunda de 1990 hasta hoy. Al principio, la artista se aproximo a una figuración apenas insinuada de personajes instalados en planos que pronto adquirieron un cierto volumen, a manera de tubos, en unas composiciones en las que se hizo cada vez mas importante la presencia de la luz y la utilización de los colores. Desde los primeros ochenta, las obras se hicieron completamente abstracta y geométricas y se caracterizaron por la nitidez de las relaciones formales y la aparición de colores matizados y armónicos.
Desde 1990 aproximadamente los trabajos de Margarita Gutiérrez se alejaron de la geometría y comenzaron a ser abiertamente libres, con mancha de varios colores, trazos en diagonal y a veces aludiendo a verdaderos recorridos y círculos irregulares, en algunas ocasiones concéntricos. Sus pinturas y dibujos – ahora con mas presencia- se volvieron muy vigorosos y comenzaron a comunicar la idea, que llega hasta la actualidad, de que “el arte es una afirmación de la vida”, un pensamiento de Alfred Stieglitz, el gran fotógrafo norteamericano, quien fuera esposo de Georgia O´Keeffe, la magnifica pintora de la naturaleza y sobre todo de las flores del arte de Estados Unidos.
Ese conceptote lo vital rápidamente se oriento en la artista colombiana a las formas de la naturaleza. En 1994 incluso algunos títulos hacían pensar en los variados entes del mundo físico: “Fiesta de caracoles”, “Jardín amarrado”, “Pétalos dulces”, “Estrella en el mar”, “Piruetas de la luna”. Una cosmovisión que no se queda en la tierra, que no se limita a lo externo sino que ahonda en todos los procesos internos, en todas las funciones como en las miles de obras de Paul Klee.
El interés por todo el mundo físico, por lo orgánico y lo inorgánico llevaron a Margarita Gutiérrez a entrar en contacto con otros artistas modernos: Arp, Calder, Miró, Kandinsky y Delaunay en especial. También a estudiar el diseño Art Nouveau y el Deco, así como las obras de arquitectos como Aalto y Saarinen. Esta relación con ilustres maestros del arte del siglo XX fortaleció la obra de la pintora y dibujante y le permitió alcanzar el nivel de excelencia de sus cuadros de los últimos años. Sin embargo, es importante hacer aquí dos precisiones: 1) la artista ha mirado el arte biomórfico y se ha aproximado explícitamente a la abstracción, pero no ha hecho verdaderas apropiaciones de ninguno de los artistas mencionados y 2) su trabajo nunca ha largado amarras de la realidad y, como en el caso de Klee, nunca se ha separado del todo de la naturaleza. De acuerdo con Arp su arte es concreto. Sus pinturas y dibujos parten de objetos reales y por ende son tan concretos como una hoja o una piedra, según el artista francés.
Aunque a lo largo de los años la producción de Margarita Gutiérrez ha demostrado tener en el dibujo uno de sus pilares, es evidente que en años recientes el dibujo de línea se ha destacado mucho mas. En las obras de su primera etapa los planos geométricos se diferenciaban por el color y ese protagonismo de lo cromático se mantuvo vigente hasta mediados de los noventa, ya en plena segunda etapa. Cuadros como “Fiesta de caracoles” (1994) o “Jardín de agua dulce” (1995), para solo poner dos ejemplos, llaman la atención por su colorido intenso y variado, pero las líneas solo se ven escasamente. Las formas orgánicas se destacan por su color, pero sus bordes no tienen rayas de contorno. Recordando los famosos pares de Wolfflin puede decirse que en los primeros trabajos de la artista había una inclinación a lo pictórico, a las manchas, a los colores sin contornos, mientras que en los últimos años incluso las pinturas al oleo presentan las formas ceñidas por trazos precisos, es decir que sus obras actuales pertenecen al concepto de lo lineal.
En esta exposición de pinturas y dibujos hay un explicito homenaje a la naturaleza de la costa y particularmente a su flora. Una exaltación que responde a la emoción de mostrar un trabajo muy cerca del Jardín Botánico de la Quinta de San Pedro Alejandrino, “la reserva natural urbana mas importante de Santa Marta”.
Las pinturas al óleo de pequeño formato se han agrupado para crear un conjunto de 21 cuadros de muy variados motivos, composiciones y colores. En estos lienzos los colores se observan rebajados, cuidadosamente entonados y con unas superficies de varias capas de óleo que establecen finas texturas. También al óleo hay un tríptico de cuadros denominados cada uno “Semilla”, una dedicatoria de Margarita Gutiérrez al pintor samario Hernando del Villar. En cada uno de estos lienzos se repite la composición de grandes curvas irregulares y contenedoras de formas mas pequeñas de varios formatos, algunas con sus superficies pintadas y otras simplemente lineales. En los tres trabajos hay una hermosa noción de movimiento, de regularidad, de surgimiento, de segregación.
Los dibujos de impresiones digitales de puras líneas constituyen el sector mas austero y abstracto de la muestra –no sobra recordar aquí que las líneas no existen en los objetos reales, que solo son trazos que sugieren su apariencia y marcan sus perfiles-. Estos dibujos son diseños sin valores tonales, bosquejos de contornos que tienen vida propia, que fluyen, ondulan, crean curvas o rectas, se superponen, se reiteran, sin dejar de aludir al mundo fenoménico y sin dejar de transmitir sentimientos. Los dibujos de impresiones digitales de trazos negros y manchas y líneas de pastel graso complementan la exposición. En estas obras se repasan las figuras relacionadas con las plantas, los objetos marinos y los insectos y a los bosquejos sencillos y nítidos se agrega el color puro o mezclado que deliberadamente solo realza con tintes las representaciones sin avasallarlas en su totalidad. La espontaneidad y la frescura son las notas predominantes de estos dibujos.
German Rubiano Caballero
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